Con lo beatos que son los alemanes (especialmente los bávaros), resulta sorprendente que BMW no haya dejado pasar los fastos navideños para anunciar sus intenciones. Entre el estuche de mazapanes y la botella de vino espumoso, la cesta navideña de BMW incluye el anuncio de despido de 8.000 trabajadores. Los directivos de la marca aducen como motivo las normas anticontaminación europeas, aunque otros lo achacan al resquemor con el que observan los beneficios que presentan otros fabricantes germanos.