

Ante la próxima comercialización del primer automóvil de producción propulsado por célula de combustible, el Honda FCX Clarity, los ingenieros de la casa nipona han mostrado datos técnicos que demuestran el rápido avance que han conseguido en esta tecnología en los últimos años.
Lo primero que llama la atención es la reducción de tamaño y peso de todo el sistema de propulsión, que redunda en mejores prestaciones y una mayor flexibilidad en el diseño del automóvil.
El FCX Clarity utiliza una célula de combustible de flujo vertical más pequeña y más potente en unión con un pack de baterías de ión litio y un depósito de hidrógeno para alimentar el motor eléctrico. Esta última versión de la célula presenta mejor refrigeración, menor tamaño con mayor capacidad y es más sencilla y barata de construir. Puede arrancar a temperaturas de -30º Celsius.

El paquete de baterías ha reducido su tamaño respecto al prototipo FCX de 2005 en un 50%, permitiendo su ubicación bajo la banqueta posterior.
A diferencia de los dos depósitos de hidrógeno del FCX, el Clarity solo tiene uno, de mayor capacidad y que permite mayor autonomía. El motor eléctrico ofrece más rendimiento, mayor par, mayor número de revoluciones y más suavidad de funcionamiento junto a un diseño más compacto. La potencia máxima es ahora de 100 kW.

Vía: GreenCarCongress




Ojalá viva para ver coches con pila de combustible por la calle. Me parece la idea más óptima en cuanto a ecología de la automoción lejos de remiendos como los biocombustibles.