218_006.jpg El 33% de las personas que poseen el permiso de conducir tiene, en alguna ocasión, miedo de sentarse al volante. Así de simple es la cruda realidad para quienes padecen de amaxofobia donde el temor se intensifica a niveles que rayan el miedo paralizante.

Las causas pueden ser desde las condiciones de la carretera y de las circunstancias en que se den esas condiciones; por ejemplo, alguien que sufra amaxofobia y le toque conducir en noche cerrada en carretera y con una lluvia torrencial, seguro que sufrirá una severa crisis de dicha enfermedad.

Esta extraña enfermedad moderna es acentuada por el estrés, sea de origen profesional o personal, pero también un accidente, por pequeño que haya sido, es a menudo el detonante.

Un excelente artículo (y esta vez en español, al fin) está disponible en Autobild.es. De lectura muy recomendable, hasta casi obligada para quienes “se transforman” involuntariamente a la hora de empuñar un volante.