El parlamento británico pide a la EU que renuncie a la utilización de biocombustibles porque causan más daños que beneficios para el medio ambiente y perjudican a los países más pobres. Pero claro, el negociete ya va a tumba abierta por el carril de aceleración (“han mostrado demasiadas prisas a la hora de fomentar el uso de biocombustibles”) y da la sensación de que los frenos no van a funcionar porque están manipulados.