

¿Son ustedes capaces de distinguir, más allá de toda duda razonable, un chino de un japonés al primer golpe de vista? Yo no. Y con algunos de los coches que empezaremos a ver a lo largo de este año por nuestras carreteras, a muchos nos va a pasar lo mismo.
El primer ejemplo lo tendremos a partir del mes que viene: el Zhejiang Jonway UFO, una reencarnación (en salsa agridulce) del anterior Toyota RAV4.
Dulce porque los precios empezarán à partir de los 16.000 euros, y porque el equipamiento Premium incluye, junto a la tapicería de cuero, nada menos que una cámara de visión posterior que al insertar la marcha atrás envía las imágenes a una pantalla TFT ubicada en el salpicadero. Un plato que hasta ahora solo se sirve en restaurantes de cinco tenedores.
Agria, porque los acabados y materiales no son los habituales en los coches de hoy en día. Claro, que los precios tampoco: un UFO nuevo costará lo mismo que un RAV4 con cuatro o cinco años. Difícil elección.
Ante semejante disyuntiva, y para que el juego de las diferencias se nos haga más fácil, aquí dejo un par de fotos más.





