En septiembre del año 2006 sucedió el tan comentado accidente que casi cuesta la vida a uno de los presentadores de Top Gear mientras circulaba en el dragster Thule Vampire a unos 450 km/h.
Han pasado los meses y los restos del Vampire ahora son vendidos a través de e-Bay. Su propietario lo conserva tal como quedó después del accidente, en un estado calamitoso con un precio de apertura que era de 2.500 Libras.
Como era de suponer no tuvo ninguna oferta y el venerable Vampire se ha quedado en el mismo lugar: sobre unos apoyos de hierro y con su motor cohete Rolls-Royce oxidándose.

