
Argentina, el mayor exportador mundial de soya GM (genéticamente modificada) en el mundo con 6.25 millones de toneladas al año, tendrá en los próximos meses 13 plantas procesadoras de biodiesel que procesarán 1.6 millones de toneladas de biodiesel en este mismo año.
Por su lado, México anuncia que podría producir biodiesel más rapidamente que etanol si se aprueba en el congreso una ley que favorece con subsidios a los agricultores que cultiven para producir exclusivamente biocombustibles.
Pero no todo es felicidad en el panorama del biodiesel en Argentina o México. El márgen de ganancia en exportaciones es bastante pobre y las demandas locales de los dos países no son lo suficientemente fuertes o son directamente nulas para mantener unas cifras de producción tan altas.
Y todavía queda por considerar el impacto sobre la tierra que describe muy bien el agro ecologista Walter Pengue al decir que: “si continuamos a este ritmo, dentro de 50 años la tierra cultivable (más de 12.5 millones de hectáreas solamente en Argentina) no producirá absolutamente nada”.



