

A bote pronto, hablar de Tomografía Axial Computerizada, TAC (vulgarmente conocida como scanner) lleva a pensar, con lógica desazón, en médicos y hospitales, aunque la radiología también tiene aplicaciones industriales (para revisar soldaduras, por ejemplo). Con un TAC, se obtienen imágenes como si el paciente hubiera sido cortado en rodajas, obteniendo “cortes” que permiten estudiar el interior del cuerpo sin necesidad de “abrir”.
Pero en el centro alemán de estudios aeroespaciales (DLR) emplean esta técnica de radiodiagnóstico para estudiar, en profundidad, la carrocería y otros elementos estructurales de los automóviles.
Con ello, conseguirán obtener mejores datos sobre la resistencia de los materiales y los diseños empleados, incluso averiguar con más precisión, los esfuerzos soportados y los daños sufridos por un coche en caso de impacto.
Con los resultados obtenidos, los ingenieros esperan poder simular mejor en el ordenador las deformaciones en caso de choque, mejorando los costes al no tener que recurrir con tanta asiduidad a las pruebas reales. Los técnicos confían en poder desarrollar, gracias a estos métodos, carrocerías más ligeras sin comprometer la seguridad pasiva del vehículo.


