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Las ventas de Porsche en el mercado norteamericano están empezando a resentirse. En febrero de este año, la marca alemana colocó en Estados Unidos y Canadá un total de 1.841 unidades, lo que supone un 11% menos respecto al mismo mes de 2007.

El único modelo que mejora los números es el Cayenne, que en febrero vendió un 13% más hasta llegar a las 812 unidades. La segunda generación sigue gozando del favor del público, gracias, sobre todo, a haber conseguido reducir sus exagerados consumos.

El resto de la gama acumula resultados menos brillantes. La serie Boxster/Cayman solo llegó a las 372 unidades, con una caída del 34%.

Pero el gran perjudicado de este parón de ventas es el 911, que se quedó en 657 unidades, encajando un descenso con respecto a febrero de 2007 de nada menos que un 42 por ciento.