Las copias chinas de coches producidos en masa tiene sentido al facilitar la entrada de la industria china en el mercado mundial. Pero las ansias plagiadoras no se quedan ahí. Puestos a copiar, se atreven incluso con un vehículo tan exclusivo (por su concepto) como el Ariel Atom. Eso sí, las diferencias son patentes: el original tiene 300 C.V.; la copia se conforma con 26.

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El fabricante chino Yongkang City Feiya Vehicle Co. se dedica a producir pequeños vehículos tipo kart, buggies y cochecitos de golf. Su catálago cuenta, en la actualidad, con 60 modelos, la mayoría de ellos copias baratas de fabricantes europeos y norteamericanos.

El que más llama la atención es, sin duda, el Racing Kart, basado, salvando las distancias pero más allá de toda duda razonable, nada menos que en el Ariel Atom.

Tras el susto inicial, un segundo vistazo muestra las diferencias: distintos materiales, grosores de tubo, neumáticos, incluso las dimensiones parecen variar …

Pero la distancia la marca, sobre todo, el motor: el Ariel Atom busca las prestaciones puras, a base de un eso muy ligero y, sobre todo, por un motor de 300 C.V. El Feiya Racing Kart emplea un motorcito de 2 cilindros y poco más de 650 c.c. que se queda en unos modestos 26 C.V.

En el catálogo de Feiya se pueden encontrar otros plagios como los buggies de PGO y algunos sandrails americanos. Es más, estoy por asegurar que algunas de las fotos que aparecen en la web de Feiya son de los fabricantes originales.

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Vía: autobild