Se veía venir: el futuro de los coches de hidrógeno depende demasiado de decisiones políticas, tanto en el ámbito económico como energético. Un “pequeño” detalle que tarde o temprano acabaría por poner a los fabricantes que apuestan por ellos contra la pared.

La primera perjudicada ha sido, como no podía ser de otro modo, la empresa que (al menos en Estados Unidos) más ha apostado por la tecnología de célula de combustible: General Motors.

Tal y como ha explicado su vicepresidente de investigación y desarrollo, Larry Burns, en la conferencia anual de la National Hydrogen Association que se celebra en Sacramento (CAL), General Motors está muy interesada en acelerar su programa de vehículos movidos por célula de combustible, pero se siente frustrada por la falta de las infraestructuras necesarias.

Según Burns, la industria automovilística ha alcanzado un punto crítico en el trayecto para conseguir todo el potencial de los coches propulsados por célula de combustible. Ha llegado el momento en el que gobierno y compañías energéticas salgan a escena para construir más hidrogeneras.

En el mismo evento vió la luz un estudio conjunto de GM y la división de hidrógeno de la petrolera Shell (Shell Hydrogen) donde se concluye que la creación de una infraestructura para hidrógeno es económicamente viable.

Burns se muestra sorprendido de las dificultades que conlleva la apertura de nuevas estaciones de servicio de hidrógeno por culpa de la estricta normativa que, entre otras cosas, exige desde el primer momento que un elevado porcentaje del hidrógeno sea producido mediante energías renovables.

Tanto celo normativo en el inicio de la infraestructura para el hidrógeno es el típico ejemplo de que “lo mejor es enemigo de lo bueno”, y podría hundir el mercado antes de su despegue.

Burns lo compara con los inicios de la telefonía móvil o Internet, donde el gobierno adoptó una actitud de “esperar y observar”, y evitó un exceso de regulaciones que podría haber afectado negativamente a estos mercados. Postula que un planteamiento similar para el emergente mercado del hidrógeno con el fin de no estrangularlo desde sus comienzos.

Llegado el momento, se muestra de acuerdo en aumentar las exigencias de producción sostenible del hidrógeno, pero poner el listón tan alto desde el principio es la receta perfecta para fallar. Y, en sus propias palabras, “es una cita demasiado importante como para cometer errores”.

Vía: hidrogencarsnow

Nota de prensa de GM (en inglés).