En Alemania no están muy acostumbrados a este tipo de noticias, por lo que la alarma social ha sido máxima.

Una pasajera de 33 años resultaba muerta el domingo por culpa de un “descerebrado” (se admiten otros calificativos) que arrojó desde un puente un trozo de madera al coche en el que viajaba por la autopista.

Olga K. (que así se llamaba la víctima) falleció casi en el acto. El objeto lanzado atravesó el parabrisas y le golpeó de lleno en la cabeza. Su marido y sus dos hijos, que viajaban con ella en el vehículo, no pudieron hacer nada por salvarla.

La policía (con ayuda de los ciudadanos) ha puesto en marcha un dispositivo para averiguar la identidad del homicida. Una tarea nada fácil.

Aunque no se descartan otras teorías, todo apunta a que se trata de la típica gamberrada de adolescentes tarados que disfrutan poniendo en peligro la vida de los demás.

Quizá sea buena idea que la policía alemana solicite ayuda a la Guardia Civil española, que, por desgracia, está bastante acostumbrada a este tipo de delitos.

Vía: stern.de