Los papás pudientes suelen tirar de Q7, Cayenne, X5 o similares para llevar a los niños al cole.

Pero si les resulta demasiado cruel esperar a que sus retoños alcancen la edad escolar para permitirles disfrutar del último grito en tecnología, Concord ofrece la solución: la serie Neo Carbon Black Edition: un carrito de niños con chasis de fibra de carbono (¿será más seguro que uno con chasis de aluminio?).

Las ventajas parecen de lo más convincentes: la ligereza, que mejora la maniobrabilidad y, sobre todo, el ajetreo de meter y sacar la dichosa sillita del maletero del coche.

Y la durabilidad, ya que si no se guarrean mucho las tapicerías, el carrito podrá pasar de generación en generación, siempre que no aparezcan modelos más deportivos y ultramodernos que molen más.

La desventaja, como es lógico, la encontramos en el precio, que ronda los 2.000 €uros, unas tres o cuatro veces lo que una silla normal. Aunque no parece demasiado dinero por convertirse en la envidia de la urbanización.

Eso sí, si el crio se acostumbra desde el principio a tanto nivel, habrá que soltar otro pastón cuando llegue la hora de regalarle su pimera bicicleta.