Por primera vez en la historia, un estado federal alemán ha impuesto un límite de velocidad genérica en las autopistas (Autobahnen) de su territorio.
Ha sido en el Bundesland de Bremen, el más pequeño de toda el país. La medida afecta a solo 60 km., pero puede convertirse en el primer paso para una limitación de ámbito nacional. Las razones aducidas son las que ahora están tan de moda: disminuir las emisiones y los accidentes. La polémica está servida…
Aunque el mito de la “velocidad ilimitada” en las Autobahnen alemanas sigue vivo, lo cierto es que quedan muy pocos tramos libres. La mayoría de zonas están sometidas a limitaciones específicas.
Puedo dar fe de que, hace años, era factible recorrer el país de norte a sur por autopistas sin apenas levantar el pie de la tabla. Simplemente porque estaba permitido y porque había sitio para ello.
Hoy en día no resulta tan sencillo. Básicamente, porque las autopistas alemanas están saturadas de coches y resulta harto difícil encontrar un tramo despejado donde alcanzar velocidades elevadas.
El que quiera disfrutar de las Autobahnen a la antigua usanza, tendrá que volverse ave nocturna y no acercarse a las grandes ciudades. Y, desde ayer, evitar el estado de Bremen.


