El macroproyecto urbanístico de Marina D´or Golf en Oropesa ha recibido un revés de lo más pintoresco, por no decir otra cosa, que parece talmente sacado del guión de La Guerra de los Mundos.
Hasta ahora, ni el impacto medioambiental sobre el Parque Natural de Cabanes-Oropesa ni los problemas de abastecimiento de agua para los futuros 200.000 habitantes de la zona habían podido frenar este monstruoso complejo turístico.
Ni el ministerio de medio ambiente ni la Confederación Hidrográfica del Júcar ven problemas para semejante barbaridad urbanística.
Pero hete aquí que en el ministerio de fomento han examinado el asunto a fondo, y no han tenido más remedio que emitir un informe desfavorable por culpa de los pelotazos.
Pero no por los que se hayan dado hasta ahora, sino por algunos que podrían ocurrir en el futuro: fomento se refiere a los pelotazos que podrían sufrir los conductores que circulen por los alrededores del campo de golf, por la autopista AP-7.
La verdad es que no tendría ninguna gracia que fueras tranquilamente conduciendo por la carretera y un inepto te destrozara el parabrisas con una Titleist de golf por carecer de talento natural para manejar sus carísimos Callaway de titano.
El informe incide en el hecho de que la práctica del golf a escasos metros de la AP-7 podría suponer un peligro para la seguridad vial, aparte del hecho de que ahora la vía mencionada (la misma que utilizarán la mayoría de turistas que acudan al complejo a mejorar su técnica golfística) podría provocar una insoportable contaminación acústica en tan paradisíaco lugar.
La última palabra(o sea, sí) la tendrá que dar la generalitat valensiá (cachis, y Zaplana vendiendo teléfonos…). Ahora que los mandatarios del país de la paella se han convertido en expertos en Fórmula 1, seguro que sabrán solucionar tan inoportuno contratiempo de seguridad vial. Total, por unos cuantos pelotazos más…
Vía: Avui (la pista la saqué de la edición impresa de “El Jueves”.


