Vídeo donde se muestra el proceso de destrucción de los 4.800 Mazda atrapados en el naufragio del Cougar Ace.

A pesar de que la mayoría de ellos presentaban un estado más que aceptable, el fabricante optó en su día por deshacerse de ellos antes que poner en entredicho su imagen de marca.

Para evitar posibles picarescas (al fin y al cabo eran coches nuevos) y evitarse disgustos a largo plazo por posibles defectos ocultos, incluso rechazó algunas ofertas para vender los coches a un precio inferior.

El valor del cargamento (en el que había, además de los Mazda 3, algunos RX8 y MX5) superaba los 100 millones de dólares. Por fortuna, el barco contratado para el transporte no eran el Fausto o el Fidelio, (en aquel momento aún no estaban operativos) ya que en ese caso la factura podría haber salido por casi el doble.

Vía: microsiervos