Interesante resolución judicial fallada en Hamburgo y que he encontrado en la web del ARCD (Auto- und Reiseclub Deutschland):
Si un conductor sale de un semáforo con demasiado brío y excesiva velocidad provocando un accidente, el seguro a todo riesgo no está obligado a cubrir los daños propios del vehículo.
El caso le ocurrió al conductor de un Nissan (un 350 Z, supongo) que salió de un semáforo haciendo rueda en un claro intento de competir con un deportivo detenido a su lado (modelo no especificado, poned el que más os guste).
Ambos se encontraban en carriles que obligaban a girar a la izquierda (maniobra harto complicada con el acelerador pisado a fondo).
El resultado no es difícil de adivinar: trompo del Nissan, que acaba estrellado contra el guardarraíl.
El juez estimó que el “piloto” del bólido japonés había practicado una conducción negligente y temeraria, sin atenerse a la máxima de que uno debe de circular a una velocidad que permita dominar en todo momento el vehículo. Los testigos del accidente declararon que el campeón hizó “una salida digna de la DTM (Campeonato alemán de turismos)”.
El fallido intento de conservar la pole en la primera curva se saldó con una “fractura” de taller de 7.800 €uros que, según la sentencia, tendrán que salir del bolsillo del dueño del Nissan y no de la compañía aseguradora.
El conductor (que tiene toda la pinta de no haberse perdido una carrera de F1 en los últimos diez años) intentó escurrir el bulto alegando que había confiado totalmente en el ESP, pues estaba convencido, erróneamente, de que lo llevaba conectado. El juez no tragó el anzuelo, replicando que disponer de un control electrónico de estabilidad no significa tener “carta blanca” para hacer el cafre.


Me alegro! 7.800 €urazos clavados en el pecho! Espero que esto sirva de escarmiento para aquellos que conducen al estilo de Need for Speed. XD