
La embestida del gigante hindú ya tiene visos de epopeya y de un ataque frontal hacia obtener el control de los principales enclaves del mundo de la industria del automóvil. Ya tuvo el poder para comprar Jaguar y Land Rover y ahora el próximo objetivo será Pininfarina.
Tata quiere invertir en acciones de Pininfarina, en asociación con un grupo francés (Bollore), aprovechando que no todas son rosas dentro de la firma italiana, financieramente hablando. La intención es tener un porcentaje de participación dentro del estudio de diseño y constructor, que sería hasta del 25% de las acciones.
El movimiento no solamente es resultado del hambre de poder o de la codicia, ya que es una movida muy previsora; por un lado, el proyecto de coche eléctrico de Pininfarina con Bollore, donde también entraría Tata; por el otro, se espera que Pininfarina tenga un papel central en el diseño de la segunda generación del Tata Nano y nada mejor que ser también dueños de uno de los estudios míticos de la historia.



