Interesantísima propuesta tecnológica que nos llega de Israel y que podría allanar, definitivamente, el camino de los coches de hidrógeno.

Mientras la mayoría de investigaciones sobre almacenamiento de hidrógeno echan mano de metales pesados, fibra de carbono o hidruros metálicos, la compañía israelí C.En (Clean Energy) ha desarrollado unos depósitos cerámicos que, con poco más de 50 kilos de peso, pueden almacenar hidrógeno suficiente para circular con un coche durante cerca de 600 kilómetros.

El bajo peso del tanque permite no solo mantener la tara del vehículo dentro de límites aceptables, sino plantear un sistema de repostaje de hidrógeno en la misma línea del proyecto Better Place, y similar al que hasta ahora hemos visto con las típicas bombonas de butano y propano: depósitos intercambiables disponibles en diferentes puntos de venta.

El planteamiento resulta de lo más esperanzador: la expansión del vehículo de hidrógeno no dependería de la creación de una infraestructura basada en el modelo de las gasolineras actuales. Iríamos con nuestro coche de hidrógeno al punto de venta más cercano y sustituiríamos nuestro depósito agotado por otro lleno.

Si estuviésemos iniciando un viaje largo, incluso nos podríamos permitir el lujo de echar en el maletero un segundo depósito para poder llegar a nuestro destino sin tener que andar buscando otra estación de servicio a mitad de camino.

El invento puede ser una clave definitiva: el hidrógeno se podrá obtener en grandes factorías centrales o en pequeños hidrolizadores domésticos (la idea es producirlo con energías renovables) y ser almacenado en depósitos portátiles para usarlo allí donde se necesite. Incluso podríamos apilar varios de ellos en un rincón oscuro del garaje, al lado de los productos de limpieza.

¿Os suena a ciencia ficción? Tal vez, pero lo que realmente parece propio de una novela de intriga son las propuestas que asegura haber recibido el director de la compañía, Moshe Stern. El invento parece haber levantado un gran revuelo, hasta el punto de que alguna compañía petrolera, interesada (¿o sería mejor decir asustada?) por el proyecto le ha llegado a ofrecer unos ridículos 50 millones de dólares… ¡por abandonar el asunto!

Vía: hydrogencarsnow > JewishJournal