La imparable subida del precio de la gasolina en Estados Unidos empieza a poner en jaque no solo el presupuesto mensual de los conductores, sino que también está metiendo en serios apuros a más de una gasolinera del país.
La causa puede parecer algo rocambolesca, pero demuestra hasta qué punto los norteamericanos han estado viviendo en una especie de limbo energético.
El problema se presenta en los surtidores más antiguos; y no solo en los que, por su estilo retro, se ven en películas, anuncios e incluso algún restaurante, sino también en los que se instalaron a mediados de la pasada década.
Por aquel entonces, un galón de gasolina costaba 1,60 dólares y, convencidos de que esa situación duraría toda la vida, los fabricantes construían los contadores capaces de calcular precios máximos de hasta 3,999 dólares por galón.
En la actualidad, con precios que rondan los 3,60 dólares por galón, y, sin indicios de que la tendencia cambie, miles de surtidores se encuentran al límite de su “capacidad mental”.



EN 10AÑOS SOLO HA AUMENTADO 2 DOLARES, ES BIEN POCO ¿PORQUE SE QUEJAN?.