Hace una década tuve ocasión de conducir el Mazda Xedos 9. Una berlina de gama alta realmente confortable. Entre sus finezas tecnológicas se encontraba, aparte del peculiar motor de ciclo Miller, el único techo solar que he visto en un automóvil que realmente hacía honor a su nombre.

Porque el techo del Xedos 9 albergaba unos paneles solares que servían para alimentar dos ventiladores ubicados en el maletero que se encargaban de renovar el aire del habitáculo cuando el coche se quedaba aparcado a pleno sol.

Puede parecer un detalle sin importancia, pero cuando te subías al coche en un día de verano el efecto conseguido por los ventiladores era muy de agradecer.

Lo saco a colación porque estos días atrás ha habido unos días de bastante calor y hemos vuelto a comprobar las altas temperaturas que se llegan a medir en el interior de coche aparcado al solitrón.

Meterse en el coche se convierte en una tortura, tocar el volante es casi imposible y hay que poner el aire acondicionado a plena potencia para que conducir no se convierta en un paseo por el infierno.

En estos últimos diez años, las ciencias de la energía solar han adelantado que es una barbaridad (aunque algunos sigan sin querer verlo). Y yo me pregunto: ¿a ningún fabricante de automóviles se le ha ocurrido que un sistema como el del Xedos 9 podría tener, hoy en día, una gran demanda en países cálidos?

Que si techo practicable, que si techo eléctrico,que si techo panorámico,…pero nadie ofrece la posibilidad de instalar un verdadero Techo Solar.

Aunque de momento solo sirviera para airear el habitáculo (que no es poco, tanto en confort como en seguridad), estoy convencido de que en pocos años no solo tendría un precio más asequible, sino que serviría para alimentar muchos otros elementos auxiliares del vehículo, inclusive las baterías.