A Stephan Winkelmann, CEO de Lamborghini, no le preocupa en lo más mínimo que sus modelos tengan alto consumo de gasolina o que liberene a la atmósfera escesivas cantidades de emisiones nocivas, según declaró a Automotive News.

Los rumores de que Lamborghini sería penado en Europa y USA, al igual que Porsche y quizás Ferrari, por no cumplir con las nuevas reglamentaciones de emisiones, han sido desmentidas por el propio CEO quién además dijo que “lo más importante, aparte de cuán rápido acelera hasta su máxima velocidad o la velocidad máxima que alcance es el sonido del motor”.

No creo que al propietario de un Gallardo le preocupe en absoluto cuánta gasolina consume su exótico en sus paseos de fin de semana o en algún track day, ni le interesen las emisiones.

El tema da para un debate más que interesante: hoy en día es moneda corriente cada resquicio de la técnica usada en los motores para bajar los consumos de combustible, máquinas cada vez más pequeños y son épocas del despegue definitivo de los híbridos y los combustibles alternativos; ¿podrán las marcas italianas de exóticos seguir siendo la excepción a la regla o tendrán que apegarse a la mayoría?