
Más vale tarde que nunca: Renault ha anunciado que este verano presentará, por fin, un prototipo de vehículo propulsado por hidrógeno.
Para ello han escogido el camino más fácil: tomar prestada la tecnología desarrollada por su socio, Nissan, y acoplarla a una Renault Scenic que, de aquesta suerte, se convierte en la Scenic ZEV H2 (de momento, no hay imágenes disponibles), equipada con una célula de combustible, motor eléctrico y el correspondente paquete de baterías de ión-litio.
Los ingenieros parecen estar muy orgullosos de haber conseguido ubicar todo el sistema de propulsión entre el suelo del coche y el vano motor, de modo que el monovolumen compacto podrá ser utilizado por cinco pasajeros.
Y aunque nuca es tarde si la dicha es buena, la jugada parece más un ejercicio de lavado de imagen de la marca que un proyecto de investigación serio , ya que Nissan lleva casi dos años ensayando el sistema en uso diario sobre la plataforma del X-Trail por la carreteras de Japón.
Renault mostró hace más de un año sus avances en células de combustible con reformador, que podía emplear tanto gasolina, diesel o etanol para producir hidrógeno a demanda dentro del propio coche. Renault pretendía ofrecer, con este método, la posibilidad de elegir el combustible más barato en cada momento.
La idea no era demasiado mala (además permitía el funcionamiento de coches de hidrógeno sin necesidad de esperar a que se creara una infraestructura a propósito), pero con el precio al que se ha puesto el barril de crudo el concepto parece irremediablemente abocado al fracaso.
Junto a la presentación de Renault, Nissan ha confirmado que este verano efectuará pruebas con su X-Trail FCV en seis países europeos. Confío en que España sea uno de ellos.



