Es un fenómeno global, que cuando la actividad económica aumenta la seguridad vial empeora; en parte, porque el número de vehículos circulantes aumenta, y también porque el comportamiento de los conductores se hace más agresivo.

Mika Hattaka, uno de los máximos responsables de tráfico en Finlandia, sobre las malas estadísticas de su país a principios de los 90.

En 1990 se registraron en Finlandia 730 muertos en carretera. En 2006, sólo hubo 300.

Es lógico pensar que el razonamiento opuesto también es válido. Lo digo para entender un poco mejor las triunfales estadísticas de la DGT.