Debido al estado actual de los precios del petróleo, nos estamos acostumbrando a leer y a escuchar sobre cosas que hace tan sólo un par de años eran impensadas: norteamericanos renegando de sus camionetas y sus V8, precios altísimos de la gasolina en casi todas partes del mundo -y subiendo- y en general un uso más reducido del coche entre otras “tragedias”, matizado con un repunte de la tecnología de combustibles alternativos que se demora mucho en hacerse masiva.

Entre todo este pandemonium, ha surgido una nueva clase de conductores (conscientes ecologistas para algunos, frikis para otros), aquellos que quieren exprimir lo máximo posible cada gota de gasolina de su coche: los hypermillers.

Los hypermillers practican el hypermilling (término anglosajón referido al estilo de conducción para obtener valores de consumo varias veces mejores que los datos oficiales para su vehículo) con una conducción que puede llegar a ser timorata, pero que ha demostrado dar resultados en la teoría, no siendo necesario que se conduzca un vehículo híbrido, ya que cualquier vehículo sirve para sus fines. En general, las reglas que se siguen para ahorrar gasolina las conocemos todos, pero ellos las llevan a la enésima potencia de la exageración.

Conducir con el motor apagado y la transmisión en neutral en bajadas, aprovechar “el corte del aire” de un camión circulando por la carretera situando el coche a 2 ó 3 metros de su paragolpes trasero, inflar los neumáticos a presiones del orden de las 50/55 libras, subir las ventanillas (aún con 35 grados a la sombra), no usar el aire acondicionado, aprovechar lo más posible la inercia del coche y no usar el freno para detenerse o usarlo lo menos posible, calculando la distancia a los semáforos y dejando que el vehículo se detenga por si mismo. Si es necesario detenerse por completo, se apaga el motor evitando a toda costa el ralenti. Circular siempre unos 10 km/h por debajo del límite de velocidad en carretera y a unos 40 km/h en ciudad…

Esta conducción puede llegar a ser demasiado arriesgada en comparación a los beneficios. Por ejemplo, al apagar el motor en las bajadas perdemos la hidráulica de la dirección o de los frenos, siendo muy difícil librarse de una “sorpresa” repentina que nos salga al paso, además de que el paso de tortuga puede ser un auténtico estorbo y en algunos casos un peligro para los demás conductores en las calles, además de que apagar y encender el motor en cada semáforo tira por la borda todo el ahorro de gasolina que se haya hecho hasta ese momento.

¿Cuánto se ahorran de gasolina los hypermillers? Algunos reportes indican que se ha llegado a superar largamente los 60 km/litro en un coche híbrido, aunque todavía nadie dice nada de las cifras que podrían alcanzarse en un motor diésel u otros vehículos. Los motores más sedientos de 6 y 8 cilindros también pueden entrar a esta dieta, ya que las mejoras en el consumo han llegado al 30/35% en algunos casos.

Me gustaría más que la preocupación fuera no sólo de cómo ahorrar cada vez más gasolina, sino también de cómo deshacernos lo más pronto posible de ella…