Ilusos, visionarios, ignorantes… estos son los adjetivos más amables que nos suelen prodigar a los que gritamos a los cuatro vientos (aunque nadie nos escuche) nuestra convicción de que el futuro energético del planeta (incluido el de los automóviles) depende de la energía nuclear… pero de la que se produce en el Sol.

Entiendo que pequeñas opiniones aisladas como la mía carezcan de importancia, pero cuando planteamientos similares provienen de voces mucho más autorizadas tal vez convenga detenerse a escuchar.

Escuchar lo que en esta ocasión tiene que decir nada menos que uno de los mayores consorcios mundiales de automóviles (el mayor de Europa), Volkswagen Group, en la conferencia celebrada hoy y titulada “Photovoltaics – Wie man Sonne einfängt” (Fotovoltaica - Cómo atrapamos el Sol).

El consorcio quiere ofrecer una imagen nítida de la energía fotovoltaica y su potencial como fuente realmente sostenible de energía. Volkswagen es consciente de que la movilidad de los años venideros supondrá un ingente esfuerzo industrial y tecnológico. No solo desde el punto de vista del funcionamiento de un automóvil sino también de las necesidades energéticas que implica su fabricación.

Volkswagen, al igual que Seat (que pertenece al grupo), Nissan y alguna otra, ha aprovechado para tapizar con paneles solares las cubiertas de algunas de sus naves. Honda incluso ha ido más allá y ya tiene funcionando una factoría dedicada exclusivamente a fabricar módulos solares.

Expertos, tanto de la propia compañía como de otros centros tecnológicos, parecen coincidir en que la energía solar fotovoltaica irá teniendo cada vez mayor influencia en el mercado de la energía, tanto en el ámbito industrial como en el residencial.

Sin olvidar que Alemania, gracias a decisiones políticas adecuadas, se ha convertido en la primera potencia mundial en aprovechamiento de la energía solar, y eso que no destaca por sus muchas horas de Sol.