El último estudio que J.D.Powers ha realizado arroja unos resultados más que interesantes acerca del universo de los compradores o posibles clientes de los nuevos modelos de coches y de las nuevas tecnologías.

Aunque el estudio se basa en más de 19.000 consumidores norteamericanos, puede aplicarse a todos nosotros; aquí no se evalúa un estilo o tipo de coche en particular, sino las opciones que más les interesarían a los consumidores en materia de tecnología, siendo el primer año en que se evalúa el uso de los híbridos o el diesel.

Un dato llamativo indica que de todos los encuestados el 72% se interesa por un vehículo híbrido pero, a la hora de sacar cuentas, la tecnología híbrida cae al quinto lugar en la tabla de preferencias. ¿El motivo? El sobreprecio que se tiene que pagar por un coche híbrido.

Parece que los consumidores americanos dan preferencia -entre otras cosas- a la detección electrónica de puntos de visión ciegos (76% de interés), asistencia electrónica a los cinturones de seguridad (74%), y la nueva tecnología de luces activas que siguen el trazado de las curvas. Los sistemas de entretenimiento y navegación (73% de interés) ganan día a día terreno.

La tecnología diesel es un caso aparte, ya que no ha recibido el apoyo de opiniones esperado por el desconocimiento de los americanos y por el exagerado precio del diesel en USA. La misma encuestadora espera que con la introducción de los clean diesel de Mercedes y Volkswagen en dicho país la opinión cambie entre los usuarios.

Los sistemas de “alerta temprana” (como el City Safety de Volvo o el reconocimiento de señales viales del Opel Insignia) que avisan la inminencia de un accidente no se vieron muy beneficiados por las preferencias ya que mucha gente no quiere perder el dominio de la conducción total del vehículo, encargando a una máquina las situaciones de peligro, pero confiando en que lo adoptarían cuando estos sistemas sean más perfeccionados.

Extrañamente el informe de J.D.Powers no menciona nada sobre un sistema de seguridad que es vital en cualquier coche último modelo de nivel medio-alto que se precie: los sistemas de estabilidad.

El precio de la tecnología sigue siendo una pared contra la cual todos chocan, influyendo mucho en la decisión final de los encuestados, según la conclusión a la que llegó el estudio.