Aunque muchos pilotos que en su momento probaron la F1 pero tuvieron que abandonarla, en contra de su voluntad, darían cualquier cosa por volver al circo del tio Bernie, este no parece ser el caso de Juan Pablo Montoya.

En unas declaraciones al “Times” vuelve a dejar bien claro que, a pesar de que no acaba de despuntar en el campeonato en el que participa, se encuentra mucho más a gusto en el ambiente de la NASCAR de lo que estuvo nunca en el seno de Mercedes-McLaren.

Para empezar, en un campeonato estadounidense nadie le va a echar en cara su afición por las hamburguesas, aunque eso implique tener que aumentar, carrera tras carrera, la longitud de algunos de los cintos de su arnés de seguridad.

Sigue las carreras de F1 por televisión, pero sabe mejor que nadie las diferencias entre ambas disciplinas:

La F1 es aburrida. Cuando estuve allí, subí bastantes veces al podio. Era guay, pero no satisfactorio, porque las carreras eran aburridas. El piloto de delante se distancia y el que va detrás no puede acercarse; eso, si no lo has estropeado en las tandas de calificación. Entonces, lo único que puedes hacer es probar estrategias.
Aquí las carreras son más complicadas. Cuando estás en la 15ª posición, te pones nervioso, pero hay que ver todo el conjunto: 15º aquí es como estar 6º ó 7º en la F1, porque hay el doble de coches. Teniendo en cuenta que suelo estar entre el 12º ó 15º, puedo confiar en ganar 3 ó 4 carreras al año. Si en la F1 estás 6º ó 7º, te quedas ahí toda la temporada.