
El excesivo parecido de ciertos coches chinos con modelos de fabricantes de otros países ha sido motivo de mofa, befa y escarnio por parte de casi todos los medios que han tratado el tema.
Y causa de indignación de las marcas que han visto cómo sus diseños eran “fusilados” sin reparos por empresas del gigante asiático para venderlos delante de sus narices a precios mucho más baratos.
Con todo descaro, la industria automovilística china ha intentado recuperar el terreno perdido frente al resto del mundo por el expeditivo método de copiar, sin el menor sonrojo, los vehículos diseñados en otros países y fabricarlos como propios con la habitual falta de calidad que suele caracterizar a los productos del país del dragón.
Algo que llevan décadas haciendo con infinidad de productos; y por lo que se ve, con mucha rentabilidad.
Pero todo ese ahorro de costes (en tiempo, medios, personal, etc) se les puede volver en contra si fallos jurídicos como el dictaminado por la audiencia regional de Munich se repiten en otros estados.
La decisión afecta al Shuanghuan CEO, que, como se puede ver en las imágenes, tiene un sospechoso parecido con un BMW X5 al que se le hubieran trasplantado los faros de un Toyota Land Cruiser.
La justicia muniquesa también lo ve así, y ha dado la razón a la parte demandante. El fallo estima que las líneas del coche juzgado son un plagio en toda regla, y prohibe la comercialización del Shuanghuan CEO en territorio alemán.
Si el importador, China Automobile, no apela en el plazo establecido, la sentencia será firme en unas pocas semanas y pondrá fin a la vida comercial del modelo, al menos en Alemania.
Incluso los clientes que hayan adquirido un Shuanghuan CEO (su precio en tierras germanas ronda los 26.000 €uros) en las pocas semanas que lleva en el mercado tendrán derecho a devolverlo a la empresa importadora.
Fuente: automobilwoche


