En los últimos meses los biocombustibles se han visto casi borrados de la faz de la Tierra, opacados por los avances hechos con los motores de hidrógeno y eléctricos sumado a los altísimos precios de la materia prima para producir dichos combustibles y a la baja de consumo del consumidor final.

Según reporta la agencia de noticias Reuters, al menos una docena de empresas productoras y refinadoras de biocombustibles se han declarado en bancarrota en el último año. Los motivos, los precios del maíz y del aceite de soya, productos escenciales en la fabricación del biodiesel y etanol.

A pesar de todo el gobierno norteamericano insistirá en que la mezcla de las gasolinas reciba un porcentaje mayor de componentes derivados de biocombustibles año tras año para el futuro inmediato, ignorándose todavía cuánto más va a incidir negativamente en los precios de los alimentos.

No hay peor sordo que el que no quiere oír.