A los nervios dentro de la propia GM americana (rumores de bancarrota incluidos), se suma un enfrentamiento mediático con la propia NHTSA (National Highway Traffic Safety Administration) a causa de su propuesta de que las marcas que vendan en EE. UU. incrementen la economía de combustible en un 25% en el período 2011-2015.
La reacción de la empresa fue dar a conocer que los cambios necesarios les costarían 17.300 millones de dólares, además de que el Chevy Volt no puede ser referencia obligada para futuras tablas de consumo como pretende la agencia NHTSA en el apartado de los híbridos y que tales pretensiones no tienen en cuenta el aspecto económico que puede llevar a muchos a la quiebra.
A GM le falta todavía mucho trecho por dar alcance a Toyota, Honda u otros que se han adelantado claramente en el aprovechamiento y uso de los vehículos híbridos. A pesar de que el exageradamente multipublicitado Chevy Volt será novedad en 2011, creo que para esas fechas ya tenemos que estar pensando más seriamente en el hidrógeno, la electricidad o la energía solar como alternativas.

