De verdad que siempre he considerado a la industria automovilística como una actividad seria, pero hay veces que me ponen muy difícil mantener esa opinión.

Por ejemplo, después de ver la última “chiquillería” que se puede contemplar en la planta de Ford de Colonia donde se ha empezado a ensamblar el nuevo Fiesta.

En una acción publicitaria que no consigo entender, a la dirección de la fábrica le ha parecido divertido envolver el edificio en un lienzo multicolor para festejar (al más puro estilo “cumpleaños infantil”) el comienzo de la producción de su nuevo modelo.

Seis operarios trabajaron día y noche durante una semana para darle a la nave industrial este aspecto más propio de un gran centro comercial en época navideña.

El dibujito pesa 1,5 toneladas y necesita un contrapeso de 25 toneladas de agua para mantenerse en su sitio (incluso ante una tormenta).

Para maximizar la rentabilidad publicitaria del invento, la empresa se ha atrevido a pedir a los pilotos de líneas aéreas que se lo indiquen a los pasajeros del avión durante la aproximación al aeropuerto. En los delicados momentos que preceden a un aterrizaje, creo que un piloto responsable tiene cosas mucho más importantes en que pensar.

Con lo bien que podrían haber quedado empleando el dinero en colocar una buena batería de placas solares en el tejado…

Vía: just-auto