El final del “american way of driving” le está costando a Ford una auténtica debacle económica.
Las cuentas del segundo trimestre de 2008 se han saldado con unas pérdidas de 8.700 millones de dólares. Junto a los gastos de amortización, el consorcio norteamericano tiene que hacer frente a los cambios en la tendencia comercial de la clientela estadounidense, que opta por coches más pequeños y ya no quiere saber nada de sus famosas camionetas pick-up.
La compañía vio disminuir su facturación en un 6%, hasta los 41.500 millones de dólares. En comparación, Ford obtuvo en el segundo trimestre del año pasado unos beneficios de 750 millones.
En contrapartida, la división europea cerro este segundo trimestre con unos beneficios antes de impuestos de 582 millones de dólares, aumentando su facturación hasta los 11.500 millones de dólares.
Ford intenta reaccionar a estos cambios en la demanda reconvirtiendo tres de sus plantas de fabricación de camionetas pick-up en factorías de coches más pequeños al estilo de los que comercializa en Europa. Cuautitlán, en México, Louisville y Michigan pasarán de producir los famososo Trucks a ensamblar vehículos como el Fiesta y coches basados en el Focus europeo.


