
De aquí hasta el año 2015 Nissan quiere desarrollar un coche de célula de combustible de hidrógeno apto para ser fabricado en serie.
Y dando a entender que el futuro de esta tecnología no depende sólo del desarrollo técnico a cargo de los fabricantes de automóviles, sino también de la creación de la infraestructura necesaria para abastecerlos, aún no tienen claro que para ese momento el coche pueda llegar a la calle.
“Si la infraestructura está y se puede conseguir hidrógeno en cualquier parte, nosotros estaremos en condiciones de ofrecer el coche necesario” ha declarado el portavoz de Nissan en Alemania, Michel Schweitzer, esta misma mañana en Colonia.
La pelota, nuevamente, va a parar al tejado de los políticos. O sea, malos augurios, aunque hay propuestas como las de ITM Power que podrían solventar, en gran medida, este escollo.
Desde el punto de vista técnico, Nissan es otra de las marcas que ha conseguido dominar la célula de combustible. Instalada en un Nissan X-Trail, es capaz de generar de los 5,8 kilos de hidrógeno del depósito electricidad suficiente para circular durante casi 500 kilómetros con unas prestaciones más que dignas: un motor eléctrico de 90 kW de potencia y un par máximo de 280 Nm. que permite un 0 a 100 en 14,2 segundos y una velocidad punta de 150 km/h.
Cifras bastante alejadas de las que figuran en la ficha técnica del Nissan GT-R, pero más que suficientes para un uso cotidiano.
Hasta el momento de la posible producción en serie, los técnicos japoneses quieren mejorar las prestaciones y la autonomía. Pero donde de verdad tendrán que esforzarse es en la reducción de los costes de fabricación. Según Schweitzer, el límite para su comercialización se situaría en un precio alrededor de un 20% por encima de un vehículo de motor convencional. Un coche de hidrógeno tendría que estar sobre los 60.000 ó 70.000 €uros, frente a los 1,3 millones que viene costando un prototipo actual.
Un razonamiento circular que puede resultar engañoso, pues es bien sabido que no hay nada más efectivo para reducir el coste de fabricación que la producción en grandes series.


