
A partir del lunes, 1 de septiembre, el Ministerio de Medio Ambiente de Japón comenzará a recibir las primeras unidades del nuevo Toyota FCHV adv que pasarán a formar parte de su parque móvil.
Se trata de la última generación de vehículos Toyota propulsados por célula de combustible de hidrógeno (FCHV- Fuel Cell Hybrid Vehicle). Las siglas “adv” provienen de “advanced”, ya que los coches incorporan los últimos avances conseguidos en el desarrollo de este tipo de vehículos.
Las mejoras incluyen mayores facilidades para al arranque a bajas temperaturas y una autonomía aumentada hasta los 830 kilómetros (similar a cualquier coche convencional de sus características; algo que aún les queda lejos a los coches exclusivamente eléctricos). Sin olvidar las importantes reducciones en los costes de fabricación y mantenimiento.
El ente público japonés ha adquirido estos vehículos en la modalidad de leasing, con una cuota mensual de 840,000 Yen (algo más de 5.000 €uros) por un periodo de 30 meses. ¿Caro? Depende como se mire. No hay que olvidar que estamos hablando de una inversión a largo plazo con vistas a un futuro energético mejor.
Toyota planea alquilar el nuevo vehículo a otras instituciones y empresas, sobre todo a aquellas que ya en 2002 se decidieron por el anterior Toyota FCV, el primer coche de célula de combustible que llegó al mercado.
Fuente: Toyota Motor Corporation




Hombre, siempre la coletilla contra los eléctricos, que si les falta autonomía. Yo creo que les falta inversión en investigación. Ah, pero los de hidrógeno no son caros, claro, es una inversión. Pues vaya, resulta que tienen precio de Aston Martin, sin contar el precio en infraestructura que precisan. Pienso sinceramente que lo más factible a corto plazo son los híbridos, luego los eléctricos y MAS TARDE, los de hidrógeno que van a coexistir con los anteriores. Esta previsión corre el riesgo de no cumplirse en el caso de que haya algún avance importante en el tema de las baterías, en cuyo caso los coches de hidrógeno no llegarían a masificarse. Al tiempo.
¡Ah se me olvidaba un detalle, pero supongo que os habreis dado cuenta todos! ¿Os habeis fijado que todos los prototipos de coches a hidrógeno son enormes y pesados, y sin embargo los movidos a batería son ligeros, incluso deportivos, a pesar del hándicap del peso extra de las baterías? Comparados unos con otros me parecen los unos dinosaurios y los otros mamíferos, no hace falta deciros cuales se extinguieron y cuales sobrevivieron.
¿Y no será que un coche eléctrico del tamaño de uno de hidrógeno apenas tendría autonomía suficiente para salir del garaje?
Toda la industria automovilística parece estar de acuerdo en que los eléctricos son ideales para trayectos urbanos y los de hidrógeno parecen la solución para recorridos largos debido a su mayor autonomía. Lo que aún no han explicado es de dónde piensan sacar la electricidad para alimentar a todos esos “cochecitos de pilas” cuando se enchufen a la red, sobre todo en horario nocturno. ¿Energía nuclear, tal vez? Y eso sin contar con el tipo de enchufes que hay que instalar para que un coche eléctrico con cierto nivel de prestaciones pueda recargar sus baterías en un tiempo, digamos, aceptable.
Por supuesto que el próximo paso son los híbridos, pero como una tecnología de transición hacia el coche eléctrico, tanto si es de baterías o con depósito de hidrógeno.
Insisto: el hidrógeno no es un capricho. Es el eslabón intermedio que permite almacenar (y transportar)la energía obtenida de fuentes renovables (SOLAR, eólica) cuyos picos de máxima producción no suelen coincidir con los de máximo consumo.
Por cierto: la infraestructura que sirve para alimentar a los Aston Martin y todos los demás no es precisamente pequeña. Vale que ya está operativa y amortizada, pero el panorama actual tiene poco que ver con los inicios de la automoción, cuando los dueños de los primeros vehículos compraban la gasolina en las farmacias. Pocos hubieran imaginado una red de gasolineras como la que existe en la actualidad.
Por supuesto que las petroleras saben mucho de hidrógeno. Saben cómo producirlo y saben cómo transportarlo. Pero también saben que la tecnología avanzará hasta el punto de que cualquiera, con un poco de SOL o viento y algo de agua podrá producir su propio hidrógeno para autoconsumo (y no solo para mover el coche familiar).
Esa es nuestra idea, y ese es su miedo.
Claro que habrá grandes compañías hidrogeneras. Pero no dependeremos de ellas del mismo modo en que ahora dependemos de su petróleo.
¿Sabes lo que más me gusta de la economía del hidrógeno? Que, una vez que llegue, incluso aquellos que ahora la despreciais tendréis el mismo derecho a serviros de ella.
Ya ves…, después de todo, no somos rencorosos.
Yo añadiría dos cosas a lo que dice Fernando:
1- Los coches eléctricos tendrían que cargarse en horario nocturno, porque como carguen en horario diurno, la de cortes eléctricos que vamos a tener será bestial.
2- La responsabilidad del gobierno japonés debía ser la financiación de una red de hidrogeneras, bastante más caro que la operación de marketing que está haciendo ahora, alquilando los coches.
Los economía del hidrógeno podría ser ya una realidad, los políticos deberían proteger esta incipiente tecnología de los intereses creados que tiene en contra.
http://mitoyotaprius.mforos.com/1306252/7805412-la-economia-del-hidrogeno-ya-no-tiene-obstaculos/
Saludos
Lo primero es decir que desde mi punto de vista el coche del futuro tendrá baterías, sea cual sea su tecnología.
Es obvio si el coche es eléctrico. Si es de hidrógeno seguro que también querrán almacenar la energía de frenado.
Así que no creo que las baterías sea el factor clave.
Coincido con Fernando Moreno en que los eléctricos tendrán su nicho en desplazamientos cortos urbanos, dejando los coches de hidrógeno para propósitos más generales. En realidad no es ningún descubrimiento, pues se puede almacenar muchas más energía por volumen con hidrógeno que con baterías.
De todos modos tengo que corregir una cosa a la gente a arriba: ahora mismo la mayor parte del hidrógeno que se produce se consigue a partir de petróleo, que es la forma más barata. Obtener hidrógeno por electrólisis aún es muy caro.