
Cinco horas y diez minutos duró la reunión de jefes de equipos de F1 celebrada (casi en la clandestinidad) el pasado martes en Maranello.
Se sentaron a la mesa junto con el Sr. Ecclestone y Donald Mackenzie, representando a CVC, la empresa de capital riesgo que controla los derechos comerciales de la F1 desde hace un par de años, para discutir sobre el futuro de la F1.
La única decisión remarcable de toda la reunión, que contaba como moderador con Luca di Montezemolo, fue la creación de la FOTA (Formula One Teams Association) para defender los intereses de los equipos en la eterna guerra entre Ecclestone, la FIA y los especuladores de CVC.
La presidencia de la FOTA cambiará cada 12 meses. El primer mandatario será el propio Montezemolo. Los asuntos técnicos recaen en manos de Ross Brawn, jefe de equipo de Honda.
La aprobación de cualquier medida requerirá la mayoría de al menos 7 de los 10 equipos implicados.
Esta primera reunión destacó por el consenso. Todos los puntos se aprobaron por mayoría absoluta. Incluso cuando se obligó a que tanto Ecclestone como MacKenzie abandonaran la sala durante los últimos 45 minutos de la reunión.
El enfado, sobre todo en el caso del tio Bernie, tuvo que ser monumental. Tras 40 años de “divide y vencerás” lo último que desea Ecclestone es que los equipos hagan causa común (contra él).
Además del cabreo, Bernie y su compinche capitalista se llevaron a casa un par de serias advertencias: ya que obtienen tanto beneficio del negocio de la F1, lo mínimo que pueden hacer es revertir parte de ese dinero en la mercadotecnia de la F1.
Y que se vayan mentalizando de que, a partir de 2012 (cuando se extingan los acuerdos firmados en la actualidad), los equipos exigirán más dinero que el 50% de los ingresos que reciben en la actualidad.
Por fin una buena noticia que sale del gran circo.
Vía: ams



