

Situado yo en Madrid ya, estuve disfrutando de la maravillosa ciudad, aunque no estaba yo del todo tranquilo para poder contemplarla bien, ya que estaba ansioso por probar el nuevo Insignia. A la hora que tenía que empezar… ¡no había nadie allí! Ni a los 5 minutos, ni a los 10, 15, 20… ¿¡Me iba a volver a Galicia sin probarlo!?, no. Pronto me llamaron de la organización y me tranquilizaron con que el tráfico era bastante denso y se estaba retrasando el evento. Menos mal.
Instantes después, conocí a las personas que iban a acompañarme en la andadura: Sergio de DiarioMotor y David de Motorgiga, con los cuales pasé una agradable mini-estancia. Cuando estábamos en una conversación la mar de amena, me di la vuelta y vi una extraña figura en forma de coche, berlina, unos faros muy bonitos… ¿Opel?… ¡El Insignia! No me dejaron ni tiempo para poder admirarlo y ya nos teníamos que poner manos a la obra con las actividades que nos tenían preparadas.
Para la prueba del Insignia, entre los tres bloggers, teníamos que buscar una serie de “perfomance” por Madrid y sacarles fotos para finalmente poder ganar un i-Pod (no cayó esa breva). Y el primero en conducirlo iba a ser ¡yo! No me lo creía, “chegar e encher”. Al entrar en el coche y cerrar la puerta me di cuenta del salto cualitativo que había conseguido la marca en su berlina; el sonido del cierre había sonado a coche grande, a muy grande. Los asientos eran una gozada (y eso que aún no había probado los de cuero perforado, que son casi orgásmicos), recogían perfectamente y te situaban perfecto para poder disfrutar de la conducción y el interior.

El tacto del volante, con un bonito diseño con el airbag en posición más profunda que el aro, estaba bastante conseguido, aunque le falta bastante para llegar al nivel de BMW u otros. El cuadro y la instrumentación habían sufrido un cambio radical, pasando de las líneas rectas hacia las curvas y consecución armónica de todas entre sí. Desde el grupo de diseño del Insignia, se dice que el nervio del pliegue de chapa del lateral del coche es el patrón de toda la forma del vehículo y que se repite por doquier; y es cierto: se ve en el volante, en las manillas de la puerta, en la consola central… y el resultado es la impresión de que todo tiene su lugar.
La calidad de los materiales es alta, sobre todo en las gamas altas, aunque incluso en el acabado básico no se le podía criticar. No me acabó de convencer las incrustaciones en madera, pero ahí ya es gusto personal, sin embargo, la forma y la perfección del acabado metálico o cromado eran envidiables por muchos modelos y marcas.

Los mandos de control de funciones varias del automóvil estaban bien distribuidas y con un accionamiento agradable. Los botones estaba posicionados de forma acorde a la forma del interior y nuevamente todo parecía que tenía su sitio. Sin embargo, tengo que reseñar que el sistema de control multimedia del vehículo incorporado en la parte central del cuadro, no incorporaba botón de “Intro” y su manejo no era intuitivo. Para un mejor control, se podía usar en la consola central otro mando tipo rueda, pero que estaba más enfocado al conductor que al acompañante, relegando a este último a un segundo plano en las decisiones de entretenimiento y control multimedia.
El habitáculo parecía que era pequeño, pues todo estaba a mano y en un entorno envolvente continuo; sin embargo, había espacio suficiente como para que dos personas de gran altura viajaran en un mismo lado del coche sin tener que sufrir las piernas de ninguno. En este punto, tengo que informaros que la superficie de apoyo del brazo de la puerta estaba lo suficientemente lejos como para que no se pudiera conducir con el codo apoyado de forma cómoda, así que si eres de los que practica este hábito, en este coche tendrías que dejarlo.

En general, el salto cualitativo frente al Vectra, en el apartado de interior, que hemos tratado en este post, es enorme. Me ha satisfecho gratamente en cualquier posición desde la que me sentara y es un vehículo en el que la vida a bordo se perfila tan bonita como la curva que repite por todo el vehículo.
Seguiré comentándoos el vehículo en siguientes posts.




Viendo el tablero de este auto es como estar en un avión, esta espectacular el tablero y me parece una idea espectacular que tenga los comandos en el volante, muy lindo los detalles interiores, me encanto, saludos.