La ignorancia, el Hindenburg y el BMW Hydrogen 7 van de la mano en esta insólita decisión de la autoridad portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, en USA, que no permitió a un BMW Hydrogen 7 de pruebas por parte del New York Times, circular por ciertos sectores de la ciudad, mayormente túneles o puentes.
A poco de llegar al puerto de Nueva York procedente de Alemania, los BMW de pruebas fueron aprovisionados de su correspondiente carga de hidrógeno líquido, hecho que fue notado por las autoridades y que, según el mencionado periódico, se asoció con el desastre del dirigible alemán Hindenburg en 1937 cuando su enorme carga de hidrógeno se incendió en las afueras de Nueva York provocando el primer desastre aéreo de la historia.
Realmente es inusitado hacer tal comparación -y no dudo de que los del New York Times se la hayan inventado- pero parece que hay mucho trabajo por hacer aún, no sólo en el desarrollo del hidrógeno como fuente alternativa, sino también en su difusión entre el público.

Parece que BMW ya tiene suficientes famosos en la nómina de los que pueden disfrutar a bordo de su afamado BMW Hydrogen 7, y ahora empieza a cedérselo a personalidades realmente importantes del mundo del automóvil.
El último en recogerlo ha sido J.D. Power, el influyente presidente de la compañía que lleva su nombre especializada en estudios de mercado y miembro directivo de Fuel Systems Solutions, Inc.
Claro que mola más ver salir del Hydrogen 7 a personajes del tipo Brad Pitt, Kate Blanchett, Alberto de Mónaco, etc., pero ya iba siendo hora que el coche cayera en manos de entendidos que en verdad sabrán valorar los aspectos técnicos (tanto favorables como desfavorables) de la que es la gran apuesta de futuro de BMW.
¿Para cuando veremos alguno de estos coches en manos de importantes comunicadores del mundo del motor que puedan contar sus impresiones a sus lectores?
Vía: puregreencars

Un BMW Hydrogen 7 monofuel (que solo consume hidrógeno) ha superado sin problemas las normas anticontaminación para vehículos de emisiones ultra bajas (SULEV: super-ultra low-emission vehicle) en las pruebas llevadas a cabo en el Argonne National Laboratory, depediente del departamento norteamericano de energía.
Según Thomas Wallner (responsable de los ensayos de Argonne para coches de hidrógeno) “las emisiones del BMW Hydrogen 7 fueron solo una fracción de las máximas que permite la norma SULEV, lo que le convierte en uno de los vehículos con motor de combustión interna más limpios que se ha construido”.
Más aún, el motor actúa como un purificador de aire. Las pruebas efectuadas demuestran que los gases expulsados por el 12 cilindros del BMW Hydrogen 7 presentan, para algunos componentes, niveles inferiores a los que tiene el aire ambiental que aspira el motor.
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