A pesar de que el Honda Clarity FCX no fue pensado como un vehículo de altas prestaciones, fue el elegido para liderar la competencia de IRL IndyCar que se llevará a cabo en el óvalo japonés Twin Ring Motegi cuando el circo norteamericano compita allí.
Como coche de seguridad, su piloto debe estar pendiente de banderas amarillas para encolumnar a los coches en la pista así como también cuando se dé la salida; los ejecutivos de Honda -propietaria del circuito- no dudan que su motor de hidrógeno esté a la altura de las circunstancias, con sus 160 km/h que alcanza de velocidad máxima.
Al menos será el primer coche oficial de la historia de las carreras que sea propulsado a hidrógeno y con cero emisiones.
Vía: Nihon Car

En vista del desmadre que se traen los políticos a la hora de elegir coche oficial, la UE está decidida a cortar de raíz estos desmanes desarrollando un proyecto de ley que defina un modelo único de coche oficial.
Las características técnicas del coche irán en función del país y el cargo político que se ocupe, valorando especialmente la eficiencia energética del modelo y las comodidades que faciliten a presidentes, diputados, alcaldes, concejales y asimilados las tareas propias de su ardua labor.
Para España en concreto, el proyecto contempla las siguientes especificaciones técnicas:
el coche deberá estar construido en una factoría ubicada en territorio español (preferentemente una marca nacional).
el valor total del coche (incluido IVA, impuesto de matriculación y seguro obligatorio) no podrá exceder la cifra resultante de multiplicar el salario mínimo interprofesional por el número de promesas electorales cumplidas.
el vehículo dispondrá de localizador GPS para saber en todo momento dónde coño andan (se supone que están en horas de trabajo).
ausencia de cualquier dispositivo electrónico gravado con el canon digital.
la potencia máxima del vehículo será igual a la velocidad máxima genérica establecida para las autovías del país menos el cuadrado del índice euribor vigente el día de la matriculación.
limitador de velocidad (inclusive tacógrafo) que impida que la concentración del dignatario en los asuntos de gobierno le lleve a superar (sin querer) las limitaciones de velocidad (genéricas o específicas) de la vía.
tracción total y reductora para que puedan explorar la totalidad del territorio municipal o autonómico en busca de lejanos parajes aptos para ser recalificados.
se prohibirá la instalación de cualquier dispositivo que permita localizar los atascos que sus obras provocan en el tráfico de la ciudad afectada por su mandato.
suspensión de competición para que puedan comprobar la eficacia de los resaltes que tanto les gusta colocar en la calzada.
asientos iguales a los del salón de plenos para que no se les olvide que el coche es una prolongación de su puesto de trabajo.
maletero suficiente para poder albergar un discreto maletín.
Cuando el modelo seleccionado no sea del gusto del gobernante, podrá elegir el que más le plazca siempre que lo pague el partido que representa, o, en su defecto, obtener un abono de transporte con cargo al presupuesto general. Si no está conforme, siempre puede probar a realizar su actividad laboral en bicicleta o patinete.
Vía: Milana Bonita
Si hace unos días tuvimos ocasión de ver las dotes de “piloto de carreras” del chófer de Pere Navarro, y para que nadie me acuse de trato discriminatorio, aquí está la secuencia grabada por Antena 3 donde se ven las habilidades del chófer del alcalde de Madrid.
Las comparaciones, aunque odiosas, son inevitables.
Al finalizar las “tandas clasificatorias”, el merecedor de la “pole position” es este último, que obtiene mejores tiempos y mayores velocidades punta antes de que los “comisarios de pista” pongan fin al cronometraje.