Lexus decidió premiar al ex-Beatle Paul McCartney con un regalo muy especial, con motivo del auspicio de la gira norteamericana del músico y por su férrea defensa de los vehículos de bajas emisiones, además de un activo ambientalista.
De entre todos sus modelos Lexus le dió a elegir, a lo que McCartney escogió un LS600H, una gran berlina con motor de gasolina de ocho cilindros y un motor eléctrico que, en conjunto, llegan a dar 445 caballos con tracción total permanente. Un bonito regalo, del cual no se puede dudar de los buenos gustos del Sr. McCartney.
El disgusto para el músico fue recibir el Lexus unas horas después en la puerta de su casa y enterarse que el coche había viajado en avión de carga desde Japón a Inglaterra, contaminando la atmósfera con más de 38.000 kilos de CO2 o mejor dicho, el porcentaje que hubiera emitido el Lexus si hubiera dado la vuelta al mundo seis veces.
Lo que se pretendía era que llegara en barco con sólo unos 400 kg. de CO2 emitidos y que tanto Lexus como McCartney siguieran siendo paladines del ecologismo. Salió totalmente lo contrario, ya sea por el excesivo celo de Lexus de entregar el coche de inmediato o por el flemático mal humor de Sir Paul.
Vía: Telegraph

En 1998, la industria automovilística europea (con los alemanes a la cabeza) se comprometió a disminuir las emisiones de sus coches hasta un valor medio de 140 g. de CO2 por kilómetro para 2008.
El tiempo vuela, ya estamos en 2008 y las cifras distan mucho del objetivo marcado. Durante 2007, los coches alemanes que salieron de fábrica disminuyeron sus emisiones con respecto el año anterior en un ridículo 1,7% hasta quedar levemente por debajo de los 170 gramos.
Tras faltar a su palabra y recibir la correspondiente regañina por no haber hecho los deberes, ahora se cogen la rabieta por las amenazas de le UE de imponer un límite de 120 gramos para 2012. El problema no es que los coches se hayan hecho más grandes o más pesados por las medidas de seguridad.
Lo que ocurre es que durante esta última década han pasado olímpicamente de buscar propulsores alternativos. Han actuado como si el medio ambiente (ni siquiera el de los humanos) no les preocupara lo más mínimo y el petróleo no fuera a acabarse nunca. Y el resto de la industria, igual.
Los conductores españoles son los usuarios más frecuentes del coche, incluso más que en toda Europa y (como habíamos visto hace unos días) son también los mayores consumidores de combustibles en todo el viejo continente.

De acuerdo a AutoblogGreen con datos de WWF/Adena, se dan algunas estadísticas: 75 % de los automóviles transportan a sólo una persona. 30 % de la polución proviene del transporte motor. 40 % de la tierra libre designada para construcción, recibe nuevas carreteras. Los españoles usan, por lo general, su coche para viajes cortos de solamente 2 ó 3 kms.
Estos datos parecen apoyar la propuesta que WWF/Adena ha lanzado en forma de página en internet cuyo objetivo es: “dar propuestas para que las entidades puedan cuantificar, reducir y, en su caso, compensar las emisiones de CO2”.
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