Premio “ecológico” para el diesotto. ¿Están de broma, no?

Admitamos que el motor Diesotto de Daimler es un gran avance tecnológico en motores de combustión interna. En un minúsculo (para los estándares actuales de Mercedes) motor de 4 cilindros y 1.8 litros de cilindrada recoge lo mejor del ciclo diesel y el ciclo Otto (gasolina) consiguiendo la respuesta de un V6 de gasofa con el par motor y los menores consumos de un motor diesel.
Pero lejos de ser una opción sostenible para la locomoción del futuro, es el último intento de hacer que un motor que se empeña en consumir combustibles fósiles parezca más verde de lo que realmente es.
La única novedad que aporta es el sistema de variabilidad de la relación de compresión en la cámara de combustión, necesaria para poder utilizar uno y otro carburante. Todo lo demás es tecnología trillada: inyección directa, turbocompresor, distribución variable…
¿Y a esto lo premian como trasto ecológico? Por lo que se ve, los expertos del jurado no han oído hablar todavía de célula de combustible, de motores híbridos, de combustibles alternativos,… vamos, que no distinguen si la flor que con tanta complacencia se ponen en el culo es de plástico o de verdad.


