
Jackie Stewart, leyenda viva de la F1 y ex presidente del British Racing Drivers Club (BRDC), propietario del Circuito de Silverstone, ha hecho público su disgusto tras la decisión del Tio Bernie de trasladar el GP de Gran Bretaña a Donington Park a partir de 2010.
El triple campeón del mundo de F1 no se ha mordido la lengua criticando el sistema financiero que Ecclestone impone en su cortijo particular.
Para él, la culpa de que Silverstone (la cuna de la F1) abandone el calendario de la especialidad no la tiene el BRDC, sino el propio sistema financiero de la F1.
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“Paris bien vale una misa…” o, mejor aún, un GP de F1. Así lo ve el tio Bernie, que ha vuelto a poner sus coj… encima de la mesa (como ya hiciera en Valencia) para salirse con la suya de celebrar una carrera callejera por el viejo París.
De momento, ya ha dejado bien claro que esta será la última temporada en la que se celebre un GP de F1 en ek circuito de Magny-Cours. Su intención es que el GP de 2010 (porque para 2009 no va a dar tiempo), su desfile de anuncios motorizados se celebre por las avenidas de la capital francesa.
Lo de Mónaco se acepta por aquello de la tradición (sobre todo económica); lo de Valencia resulta inconcebible, pero demuestra lo poderoso caballero que es don dinero; lo de París (y los que quedan por venir) acabarán por convertir el circo de Bernie un espectáculo aún más insufrible de lo que ya lo es.
La afición pidiendo más diversión y adelantamientos, los pilotos más seguridad en los circuitos, los concienciados más eficiencia energética, las escuderías más facilidades económicas, y el viejo Bernie obsesionado con imitar a Claude LeLouch y emperrado en poner patas arriba una ciudad entera para que sus muchachos puedan acudir a su exclusivo Rendezvous.
Pero tranquilos, que seguro que hay parisinos (al igual que valencianos) que lo verán de puta madre.
Vía: seccióndeportiva
El G.P. de España de 1980 se celebró el 1 de junio en el Circuito del Jarama, pero fué declarado ilegal, y las puntuaciones obtenidas por los pilotos participantes no contaban para el campeonato del mundo. El Jarama se había convertido en el ring donde Bernie Ecclestone retaba a Jean Marie Balestre por el control absoluto de la Fórmula Uno. Para conseguir sus propósitos despreció a pilotos, constructores y, sobre todo, a los aficionados españoles.

Los motivos de disputa no eran nuevos. Ecclestone llevaba varios años incordiando en la F1 desde su puesto de director de la FOCA (Asociación de Constructores de Fórmula 1, formada junto a Frank Williams, Colin Chapman, Ken Tyrrel, Teddy Mayer y el ahora conocidísimo Max Mosley). Todos sus esfuerzos iban encaminados a un único fin: controlar lo que realmente le interesaba, que no era otra cosa que el dinero que las televisiones pagaban por retransmitir las carreras de F1.
Balestre (que al contrario que Bernie siempre tuvo claro que lo más importante del negocio eran los pilotos y su seguridad) lo consideraba un elemento subversivo y jamás ocultó su animadversión por aquel advenedizo que de piloto fracasado se había reconvertido en dueño de una escudería.
Para colmo, a principios de ese año, en la reunión de los comités de la FIA en Rio de Janeiro se habían tomado una serie de decisiones que no gustaron al señorito Ecclestone.
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El Señorito Ecclestone sigue sin entender el mundo que existe fuera de su cortijo automovilístico (vulgo Fórmula 1).
Nuevamente le ha faltado tiempo para sacar el rodillo (debidamente escoltado por los mecanismos jurídicos de su rentable FOA -Formula One Management Administration-) que emplea para “aconsejar” a Youtube y compañía que retiren todos los vídeos que tengan que ver con el GP de Australia del pasado fin de semana.
El tio Bernie continúa sin aceptar una de las mejores formas (además de gratuita para él) de aumentar la afición por su actividad empresarial basada en los anuncios publicitarios rodantes (llamarlo deporte carece de sentido).
Claro que a él, el único aumento que le interesa son los beneficios económicos que le reporta su circo. Es su único fin, y para ello cualquier medio (aunque incluya el desprecio por los pilotos, los aficionados y la propia inteligencia) le parece justificable.
Mientras F1 sigue languideciendo gracias a los manejos poco ortodoxos de Bernie Ecclestone, de este lado del charco se intenta que la máxima categoría mundial tenga un nuevo adversario. O mejor dicho, dos. Porque corre el fuerte rumor de que Champ Car e IRL han llegado a un acuerdo para fusionarse.
Con la separación de IRL en 1996, la atención del aficionado a los monoplazas se encontró dividida entre una alternativa a la F1, muy fuerte en ese momento, con carreras en circuitos al estilo europeo (CART, su anterior denominación) o las para mí aburridas carreras en óvalo norteamericanas de IRL.
En sus tiempos de gloria, CART llegó a ser un competidor de cuidado para la F1 en todo el mundo con carreras en Europa o Australia incluídas. Creo que las idas de Jacques Villeneuve y Montoya a la F1 fueron un duro golpe que no pudieron asimilar.
La intención es que Champ Car e IRL se unan para hacer una sola categoría con carreras en circuitos, óvalo e internacionales y así recuperar algo de la gloria perdida cuando era más entretenido ver una carrera del antiguo CART que de F1 por televisión.
Así las gasta el viejo Bernie en su reino particular de la F1. Ya no se conforma con apoderarse de los beneficios económicos.. Ahora, hasta necesita un ascensor exclusivo para él.

Si detalles como este se vieron en Shanghai, ¿que prebendas no le prepararán sus coleguitas del circuito “urbanístico” de Valencia?
Vía: motorsport.com