¡Y yo que pensaba que sólo pasaban estas cosas en Latinoamérica! La corrupción está presente en todos lados, como ha sido el caso recientemente ventilado de las matrículas especiales californianas, que no pagan multas de tráfico y cuyos poseedores literalmente tienen carta blanca para hacer lo que se les antoje en la vía pública.

En 1978, el estado de California creó un programa llamado Programa de Datos Confidenciales hecho especialmente para los policías y otros empleados “de riesgo” del gobierno. El objetivo era que ningún criminal tuviera acceso a sus datos privados ni conociera sus domicilios, a través de las matrículas de sus coches.

Hoy en día el sistema se degeneró y las matrículas especiales son portadas por parientes y amistades de las personas para quienes se creó originalmente. Esto hace que la policía de tráfico (y las famosas cámaras de tráfico) no tenga acceso a sus domicilios en las bases de datos y, por consiguiente, que sea imposible imponerles una infracción.

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