
Entre las muchas críticas que se la hacen al coche de hidrógeno figura el hecho de que sean necesarios ciertos metales preciosos (platino, paladio, rodio) para la fabricación de las células de combustible.
La producción en masa de coches propulsados por Fuel Cell llevaría a una escasez mundial de estos metales, junto a una elevada cotización que perjudicaría el precio final de los coches de hidrógeno.
Pero, como bien dice en Hydrogencarsnow, lo que estas críticas no tienen en cuenta es que estos metales ya se usan, en grandes cantidades, en la industria automovilística actual de motores de combustión interna.
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Los coches modernos acumulan gran cantidad de metales preciosos. Sobre todo en los catalizadores se pueden encontrar cantidades respetables de platino y paladio.
Sólo de Paladio, la industria automovilística consumió el año pasado cerca de 150 toneladas, diez veces más que hace una década.
Para hacer frente a la escasez y al elevado precio de este metal precioso, Daihatsu ha desarrollado un “catalizador inteligente” que se conforma con un 70 % menos de paladio.
El metal, en vez de situarse en la superficie del bloque cerámico del catalizador, se integra dentro de la estructura cristalina del elemento cerámico. La superficie de contacto con los gases de escape permanece constante durante toda la vida útil del catalizador, con menor riesgo de fundirse por el calor.