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Una de las verdades incuestionables de la cultura automovilística general es que no tiene sentido detener el motor durante las paradas en los semáforos porque el posible ahorro de combustible se vería contrarrestado por el daño causado a la batería, que obligaría a una sustitución prematura y la consiguiente pérdida de dinero.

Pues ahora resulta que el ADAC alemán postula justamente todo lo contrario: parar el motor con el semáforo en rojo se convierte en una estimable medida de ahorro. Merece la pena en detenciones con una duración superior a 20 segundos, y, como el motor está caliente, ni el motor de arranque ni la batería sufren.

O sea, que la tecnología Start-Stop (en versión manual) está inventada desde hace décadas, todos los coches la llevan y nosotros sin enterarnos. Y, por supuesto, también vale para los atascos.