Las paraestatales petroleras de Latinoamérica ponen trabas a los nuevos combustibles
Los precios del petróleo y la dependencia de países enteros del “oro negro” son un arma de doble filo que actúan contra las nuevas tecnologías en ciertos países. Mientras los vehículos híbridos o eléctricos (no son la mejor alternativa, pero son lo que tenemos por ahora) comienzan a despuntar en todo el mundo, en Latinoamérica son tema prohibido.
Y la respuesta me temo que es muy simple: las gigantescas paraestatales y los imperios petroleros que no quieren dar el brazo a torcer en Latinoamérica, puntualmente Pemex de México y PDVSA de Venezuela por mencionar a los dos grupos más importantes.
Mientras unos se pelean por privatizarse lo más rápido posible y privar así al país de poseer sus propias fuentes de energía, el otro hace alardes de poder mientras amenaza con desabastecer a algunos (incluso de cerrarle la llave a la propia EEUU) o abastecer a sus vecinos más convenientes.
En ese contexto, es imposible hablar de la introducción de coches eléctricos, de hidrógeno o híbridos. Tímidamente, Honda pudo vender en México su Civic Hybrid, pero nada más. Ni siquiera Toyota todavía puede vender el Prius en México ni en ninguna parte de Latinoamérica.
Señores, como pedir más recursos para desarrollo y estudio es como pedir peras al olmo, ¿para cuándo llegarán los híbridos? ¿tanto les temen a los combustibles alternativos o temen que la torta cada vez se reduzca más?

