xpb_0eqg2yp04e2e81039dgjl-2.jpg La reconciliación entre los “alonsistas” y Lewis Hamilton no podía llegar en mejor día que en el día de San Valentín.

Esta vez no fueron carteles ni gritos racistas, sino lo que siempre debió haber sido: el disfrute de un deporte, que despierta pasiones, pero un deporte al fin y que ni siquiera requiere de un buen diccionario español/inglés para manifestarse.