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Lo he leído hace unas horas en la edición de papel de auto, motor und sport, y Jalopnik también se hace eco de la información: aunque a muchos agoreros les ha faltado tiempo para tachar al Karma como simple humo, los de Fisker confían mucho en el futuro de su producto, entre otras cosas porque se basa en tecnología militar.

El tren de propulsión híbrida que empleará el Karma (denominado Q-DRIVE) ha sido desarrollado por Quantum Technologies (creadores del Aggressor) para las enigmáticas fuerzas especiales estadounidenses Delta Force.

El pliego de condiciones del proyecto militar describía un vehículo pensado para ser arrojado desde un avión tras las líneas enemigas, acceder con sigilo al lugar de destino gracias a la propulsión eléctrica, ejecutar la misión y abandonar la zona sin dilación gracias al motor de combustión.

Ya sé que parece el guión de la última de Rambo, pero sería genial que una tecnología militar llegara con tanta celeridad a la población civil. Con lo que les gusta a los militares norteamericanos jugar a los secretitos (¿cuantos años estuvieron enredando con el GPS antes de que Reagan nos lo regalara a la plebe?).