La imparable subida del precio de la gasolina en Estados Unidos empieza a poner en jaque no solo el presupuesto mensual de los conductores, sino que también está metiendo en serios apuros a más de una gasolinera del país.

La causa puede parecer algo rocambolesca, pero demuestra hasta qué punto los norteamericanos han estado viviendo en una especie de limbo energético.

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