A partir del estrictísimo y restrictivo control que Porsche está llevando a cabo sobre Volkswagen y Audi, por ser el próximo dueño mayoritario de ambas, la firma de Suttgart ha decidido dar marcha atrás con el Audi R4.
El R4 se había planeado como la versión más pequeña y más accesible al Audi R8. Parece que Porsche teme que los modelos de Audi, increíblemente populares hoy en día, le arrebaten la parte del pastel que Porsche pretende con el Boxster.
Porsche no quiere competir contra sí mismo pero tampoco deja a los usuarios aprovechar la oportunidad de tener un deportivo a precio accesible, ahogando en el proceso a Audi, una de las tres mejores marcas europeas en mi opinión.
Haber si creen que los que querían el R4 por precio, comprarán un Porsche por unos cuantos miles de Euros más.
Sólo un año de vida tuvo el Gallardo Superleggera, el deportivo por excelencia hasta ahora de la exótica casa italiana, ya que se anunció que su producción ha sido detenida.
Tal decisión fue hecha en favor del nuevo niño mimado de Sant’Agata Bolognese, el Gallardo LP 560-4, último producto presentado por Lamborghini y que cuenta con un poco más de potencia -unos 30 HP- que su antecesor, usando el mismo motor V10.
A su favor, el Superleggera contaba con casi 100 kilos menos de peso total que un Gallardo normal.
El anunciado proyecto Lydia, una evolución aún más poderosa del Bugatti Veyron, ha quedado finalmente cancelado al decir de fuentes reconocidas de Bugatti y de Volkswagen.
Después de los correspondientes estudios de factibilidad se llegó a la conclusión de que el Lydia lisa y llanamente, no sería rentable. Recordemos que el Lydia había sido planeado con más de 1.100 caballos, como una versión mejorada del Bugatti Veyron y a un precio “mejorado” a 2.5 millones de Euros.
Sin embargo, todavía hay interés por una coupé de cuatro puertas (¿un esperpento parecido al Porsche Panamera?) de ultra-lujo que posiblemente sea la reencarnación del Bugatti Royale.
En cuanto al Lydia, al fin ha reinado la sensatez.
Vía: Winding Road